viernes, 8 de marzo de 2019

TRABAJO DEL PSICOLOGO EDUCATIVO EN LA SOCIEDAD


La psicología educacional ha transitado por todos los avatares de la psicología en su proceso histórico. De estar centrada en las diferencias individuales medidas por procedimientos normalizadores; a abordar desde las escuelas las políticas preventivas y promotoras de la salud mental; a pretender solucionar los problemas de aprendizaje mediante la ampliación de conocimientos psicológicos de los profesores y educadores; y a asumir que sin interactuar con las comunidades locales y las familias, las escuelas y los psicólogos no hacen sino actuar de colonizadores de las clases populares desde los valores y criterios de sentido de vida de las clases medias, con los currículum decididos por los intereses de las élites nacionales e internacionales, sin pertinencia para los etilos de vida y valores de las mayorías sociales, los pueblos y las culturas originarias. Hoy sabemos que las escuelas no son necesariamente instituciones orientadas a lograr desarrollar la educación de las personas y los grupos humanos, sino más bien para reproducir las condiciones sociales, impedir el desarrollo cultural de los pueblos o domesticarlo en el sentido de los intereses de los capitales financieros y su ansia insaciable de más productividad, crecimiento económico para las ganancias de cada vez menos, a costa del empobrecimiento y endeudamiento cada vez mayor de las mayorías.
La escuela, la escolarización, la única institución obligatoria para todos, cada vez más años, se ha convertido, especialmente en chile (país modelo de experimento del neoliberalismo mundial) en el punto focal del descontento, la indignación, la protesta y tal vez de la transformación social.
Intentar mercantilizar los derechos educativos, y poner el lucro privado por encima del bien común de lo público, ha llevado a una extrema segmentación escolar (mayor que la social y territorial), una suerte de apartheid educativo. Adicionalmente, el aumento de cobertura en contexto de negocios sin oferta mínima de calidad; la falta de regulación, la falta de democracia y participación real de los profesores, las familias, los estudiantes e incluso los directores y rectores; nos ha colocado al borde del colapso educativo y social. Basta ver los titulares de algunas ponencias que se anuncian para el Enade 2011: Un mundo indignado; el capitalismo cuestionado ¿Qué no estamos viendo?; No hay peor ciego que el que no quiere ver; poder ciudadano; la política en tela de juicio; la institucionalidad en jaque.



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